Abuelo camina 56 Kilómetros todos los días para ayudar a su esposa enferma

Abuelo camina 35 millas a diario para ayudar a su esposa. Varias personas se quejan por el tráfico y por el tiempo que tardan en trasladarse de su casa al trabajo y a la inversa, así sea en vehículo o bien en el transporte público. Mas hay otros que no se pueden dar el privilegio siquiera de tomar el autobús.

Abuelo camina 35 millas a diario para ayudar a su esposa

Abuelo camina 35 millas a diario para ayudar a su esposa

Puesto que este es el caso de Steven Simoff, quien a sus sesenta y un años de edad, debe recorrer una larga distancia para ir a trabajar, gracias a una convicción que lo sostiene firme día a día: pasea cincuenta y seis kilómetros diarios para ir a trabajar y poder mantener a su esposa enferma.

Abuelo camina 35 millas a diario para ayudar a su esposa

Steven es un vigilante nocturno, en el Casino Lakeside en Osceola, Iowa, y sale a las 3:30 pm todos y cada uno de los días para poder llegar a tiempo justo en su cambio de turno a las 11:00 pm.

Más no se queja de su agotador viaje, en tanto que insiste en que proveer a su familia es lo más esencial para él.

Abuelo camina 35 millas a diario para ayudar a su esposa

Su esposa, Renee, con quien comparte su hogar en Davis City, así como su nieto de veintidós años, padeció un derrame cerebral hace 9 años y desde ese momento de manera regular ha tenido múltiples ataques cardiacos que la hacen inútil de trabajar.

“El dinero no alcanza. Primeramente, cuando tienes una familia y tienes un trabajo, debes ser capaz de sostener a tu familia y debes sostener tu trabajo, las 2 cosas más esenciales en las que puedo pensar”.

Abuelo camina 35 millas a diario para ayudar a su esposa

Esta familia no puede permitirse el lujo de vivir más cerca del sitio de trabajo de Steven, ni tampoco pueden darse el lujo de gastar en combustible, en tanto que cuentan con una Ford Windstar minivan modelo dos mil dos, que a propósito no es muy asequible de gasolina.

A Dios gracias, 3 de 5 días, Steven puede tomar un transporte, que si no lo deja en la entrada de su trabajo, por lo menos quiere decir que solo debe pasear un total de dieciséis kilómetros. Pese a reducir pero de la mitad del trascurso a pie, sigue siendo una labor agotadora.

“Si no trabajo, las facturas no se pagan solas. Mientras que mis 2 pies estén bien y mi salud sea buena, no creo que esto cambie”.

Esperemos pronto pueda adquirir un vehículo de bajo consumo de combustible. Cuando menos sabemos que Steven se halla en un alto grado de salud, gracias al ejercicio que efectúa a diario, un ejercicio que personas considerablemente más jóvenes que él, no hacemos ni en una semana.

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