Gasta una fortuna para parecer un abuelo hipster; luce de 60 pero en realidad tiene 35 años

Curiosidades

Fanático del ejercicio paga millones por verse viejo. Conforme pasan los años, todos procuramos vernos jóvenes y en forma, pero no este fans del ejercicio, procura lucir mayor, y ha gastado mucho dinero en ello.

Fanático del ejercicio paga millones por verse viejo

Fanático del ejercicio paga millones por verse viejo

Pawel Ladziak, de Polonia, tiene el físico de un fisicoculturista y el pelo blanco de los abuelos. Es una sensasión en redes sociales, puesto que ha trabajado duro en lograr este infrecuente look y muchos de sus seguidores no lo pueden opinar, en tanto que parece rondar los 60 años pero, impresionantemente, este hombre tiene 35.

Asi que no los culpo si en un comienzo creyeron que era uno de esos hombres de avanzada edad que tienen el don de estar en forma, Pawel hizo trampa. Él hombre acostumbraba a ser flacucho y sin mucha gracia pero, conforme comenzó a verse corpulento, invirtió una pequeña fortuna en su apariencia; tiñó de blanco su negro pelo y barba, con la intención de sostener el subterfugio y distinguirse del resto de los hombres musculosos.

La falsa (mas inteligente) estrategia de marketing empezó cuando a Pawel empezaron a cambiarle ciertos pelos grises, y decidió eludir la sal y la pimienta en su pelo, con lo que lo tiñó por completo.

Ahora, Pawel es una sensasión fitness en Varsovia, y su Instagram está lleno de fotografías de él ejercitándose y varias más a lado de su muy, muy bella esposa, Magda, a quien pareciese llevarle unos veinte años más. Tanto asi que ciertos, aun, confunden a Magda con la hija de Pawel.

Al tiempo que a muchos varones les atemoriza la idea de perder la pigmentación de su pelo, este tipo hizo de ello un modo de vida y una moda, pues seamos francos, los abuelos fitness están tomando mucho apogeo en redes sociales.

¿Genio o bien poser? No lo sabemos, pero esta es una pequeña muestra de que no hay que pensar todo cuanto vemos en redes sociales, puesto que -prácticamente siempre y en toda circunstancia- resulta ser una enorme y cruda patraña.

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