Lo que no sabías de la Ouija: pasó de ser un juego para niños a un símbolo satánico y diabólico

Curiosidades

La misteriosa tabla ouija no es más que un juguete. Desde hace cerca de 50 años que las tablas güija se venden de manera libre en jugueterías, pese a que en muchas películas, como El Exorcista, nos han mostrado que es “peligrosa”, puesto que sirve para comunicarse con fallecidos y con entidades demoniacas…

La popular marca de juguetes, Hasbro, es quien tiene los derechos para comercializarla, y de este modo lo ha hecho, aun con versiones que han llamado la atención, como una color rosa, que fue criticada por “sexista”, pero jamás por ser algo “diabólico”. Un usuario de Twitter compartió una foto de esta tabla, y recordó que sencillamente se trata de un juguete.

La misteriosa tabla ouija no es más que un juguete

Esta versión rosa ya se ha descontinuado, pero hay una buena pluralidad de la tabla en otros colores, por un costo aproximado de 19.99 dólares estadounidenses, y si realmente sirve para despertar diablos o bien charlar con los muertos, parece muy barato… si bien las películas nos han mostrado que al final, el costo puede ser demasiado alto: ¡tu álma!

La misteriosa tabla ouija no es más que un juguete

La recomendación de Hasbro, es que sea utilizada por pequeños de 8 años de ahora en adelante, y conforme múltiples padres en Amazon, sus hijos se han entretenido bastante. Ninguno ha referido una posesión demoniaca…

En el empaque de este juguete se puede leer:

¡Entra el planeta de lo enigmático y lo ininteligible con la tabla güija! Tienes preguntas y el planeta de los espíritus tiene respuestas… ¡Y la extraña tabla güija es tu forma de lograrlas! ¿Qué deseas saber? Haz tu pregunta con un amigo y utiliza la tabla, pero se paciente y concéntrate pues no se puede acelerar a los espíritus. ¡Trata la tabla güija con respeto y no te defraudó!

En las sesiones espiritistas, que eran comunes en el siglo XIX, se afirmaba que los muertos se comunicaban mediante golpes en alguna mesa o bien otro objeto: uno para decir sí, y 2 para el no. Después, los presentes en la sesión, afirmaban el abecé en voz alta, y cuando el espíritu daba un golpe, quería decir que debería detenerse en esa letra, y de esta forma iban formando el diálogo.

Esto, como deberás suponer, era larguísimo, con lo que entonces se pensó en apuntar las letras en un papel, y que el espíritu guiase los dedos de un “vivo”, para apuntar las letras y de esta manera armar más veloz el mensaje que deseaba transmitir…

Desde 1891 se comenzó a comercializar la güija, cuyo nombre, conforme explicó una medium, significa “mala suerte”. Si bien hay una explicación más sencilla: es la unión de la palabra “sí”, en francés (oui) y en alemán (ja).

La primera prueba que se registró de este producto, detallaba que es un “juguete o bien juego”. Múltiples mediums se quejaron por su aparición, y afirmaron que era algo peligroso. Muchos lo consideraron como un intento por recobrar a la gente que dejó de ir con ellos y empleaban la tabla por sí solos para charlar con las entidades…

Por ahí en 1919, en exactamente la misma caja en que se vendían las tablas, se aconsejaba para “parejas”, puesto que era “una disculpa para la cercanía física”, conforme recoge The Atlantic, asi es, ¡se pretendía emplear con fines románticos!

Aun el artista Norman Rockwell hizo un trabajo sobre la güija, para retratar “la vida rutinaria en Estados Unidos”:

Fuld Company es quien tenía los derechos en esa romántica temporada de la güija, y en 1977, Parker, que fue la autora de Monopoly y Risk, entre otros muchos populares juegos, adquirió los derechos para fabricar la tabla.

Al transformarse en Hasbro, ha continuado con la producción, si bien claro, las ventas no son tan elevadas, puesto que ya muchos prefieren comunicarse por redes sociales que con los espíritus…

Pero, ¿qué sucede? ¿Por qué razón se mueve el puntero de la güija y apunta letras para armar oraciones, si se trata solo de un juego para pequeños?

Desde 1890, Joseph Jastrow, un psicólogo estadounidense, se puso a estudiar el tema y creó un aparato que llamó como “automatógrafo”, el que tenía unas placas, en las que las personas ponían sus manos, como en el puntero de la güija, y al mínimo contacto, unas pequeñas bolas de bronce producían el movimiento, si bien las personas señalaran que “no eran quienes se movían”.

Richard Wiseman, psicólogo, tiene un libro llamado Paranormality, en el que explica todo este proceso histórico que ha tenido la popular, y temida, tabla.

Y aclara el misterio sobre el movimiento y las contestaciones de la güija, a lo que denomino “acciones ideomotoras”:

La gente que utilizaba esas tablas no hablaba con los muertos y en comunión con el Demonio. hablaban con ellos mismos.

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