Compraron un bosque en 1991 y trabajaron 26 años para replantarlo; así se ve ahora

Animales

Pareja construye su propio bosque en India durante 26 años. Vas a poder alardear que en tu casa tienes un fantástico jardín (de 2 por 2 metros cuadrados) y que te has esmerado meses en que se vea bien, con el pasto y las flores llenando todo de color, y una buena pluralidad de insectos como habitantes de ese lugar…

Pero ¿podrías decir que tienes un bosque, al que le has invertido una buena parte de tu vida, con una extensa flora y por el que, aparte de insectos, se pasean especies como elefantes?

Poquísimos en el planeta tienen el lujo de decir eso.

Pareja construye su propio bosque en India durante 26 años

Pareja construye su propio bosque en India durante 26 años

Pero Pamela Gale Malhotra y su esposo, Anil Malhotra, son de esas pocas, poquísimas personas que pueden decir: “este bosque es mío, y lo comenzamos desde el momento en que prácticamente era un desierto”.

En mil novecientos noventa y uno la pareja adquirió el terreno en el distrito de Kodagu, en la India, zona que había sufrido una erosión tremenda, pasando de tener un ochenta y seis por ciento de superficie cubierta por bosque, en mil novecientos setenta, a solo un dieciseis por ciento.

Lejos de emplear el terreno para edificar un hotel o bien un parque de diversiones, decidieron volverlo a la vida, y crearon el Santuario SAI, desde el año en que lo adquirieron hace veintiseis años, los cambios son significativos.

Pamela comentó a Great Big Story:

Cuando llegamos por vez primera, la mayor parte de las tierras que nos fueron vendidas estaban descuidadas. Eran campos de arroz abandonados, de café y cardamomo. Hubo mucha deforestación. Eso tomó mucho, mucho cuidado y energía, y tiempo y años para traerlo de vuelta.

 

Desde el momento en que comenzaron su tarea, el bosque se ha recuperado en una extensión de ciento veintiuno hectáreas, lo que ha generado un hábitat para la vida silvestre, que incluye una enorme pluralidad de insectos y grandes mamíferos como elefantes y tigres de Bengala.

En suma, son cerca de doscientos especies de animales que están bajo riesgo de extinción las que habitan en este sitio.

 

Los dos sentimos una tremenda alegría cuando andamos por el santuario. Jamás he sentido esta clase de alegría en otra cosa que haya hecho en mi vida.

 

Recuerdo que, cuando andaba, no escuchaba solamente que el sonido de mis pasos. Ahora el sitio está vivo y lleno de sonidos.

 

No ha sido simple abandonar a las comodidades de la vida, pero la recompensa ha sido mayor…

¿Deseas dar un recorrido por este sitio? Mira este video:

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