Su hijo nació enfermo y ella se rehusó a deshacerse de él; hoy cursa su segunda carrera en Harvard

Curiosidades

Su hijo nació enfermo y se rehusó a deshacerse de él. En 1998, Zou Hongyan, una madre con grandes esperanzas se negó a abandonar a su hijo una vez que los médicos le notificaron que el bebé tuvo una complicación al nacer y que tendría parálisis cerebral, con lo que le sugirieron que renunciara al recién nacido, diciendo que era inútil procurar cuidarlo puesto que medraría con discapacidad o bien con poca inteligencia y que esto arrastraría sus vidas.

Ahora, con 29 años de edad, el joven Ding Ding cuenta con una carrera en ingeniería, una maestría en derecho y se halla cursando otra carrera en la Capacitad de Derecho de Harvard.

Su hijo nació enfermo y se rehusó a deshacerse de él

Su hijo nació enfermo y se rehusó a deshacerse de él

La Agencia de noticias Xinhua y el South China Morning Blog post notificaron que cuando nació, le diagnosticaron parálisis cerebral tras la asfixia intrauterina. En aquel momento, el padre del pequeño estuvo conforme con los médicos, pero Zuo se negó tajantemente, diciendo que era su anhelado hijo que había crecido en su vientre.

Al sentir que su marido era ególatra, se separaron al poco tiempo y crió sola a Ding. A lo largo de su niñez, Zuo lo impulsó a hacer todo lo que resulta posible y probar que los médicos y su esposo estaban equivocados.

Ella logró un trabajo de tiempo completo en el que daba clases, pero como no tenía otro apoyo económico, debió lograr otros trabajos de tiempo parcial para solucionar los gastos de su pequeña familia, aun trabajo en la venta de seguros.

Todavía con toda la carga de trabajo, efectuaba los ejercicios de estimulación con su hijo, aun le enseñó a emplear los palillos cuando sus recias manos apenas podían sujetarlos. Se aseguró de siempre y en toda circunstancia tener tiempo preciso para su hijo y que este pudiese interaccionar con otros pequeños.

Sus discapacidades se hicieron más evidentes conforme crecia y pronto se comenzaron a apreciar sus contrariedades, no pudo pasear hasta el momento en que tuvo 3 años de edad.

En una entrevista a un medio local en China, dijo: “no deseaba que se sintiese abochornado por estos inconvenientes físicos, por el hecho de que tenía habilidades inferiores en muchas áreas, era muy rigurosa con él a fin de que trabajara duro a fin de que superara las dificultades”.

Hace seis años, en 2011, Ding Ding se graduó de la Capacitad de Ciencias Ambientales y de Ingeniería de la Universidad de la ciudad de Pekín. Entonces cursó una Maestría en la Capacitad de Derecho Internacional de la Universidad de la ciudad de Pekín.

Tras trabajar a lo largo de un par de años, el chico comenzó sus estudios en la Universidad de Harvard de la Ivy League de U.S.A., el año pasado.

El joven afirmó que con frecuencia echaba de menos a su madre que ahora vive en Jingzhou, provincia de Hubei. Él describió a su madre como su mentora espiritual y dijo:

Jamás me atreví a soñar con presentarme a Harvard. Fue mi madre quien jamás dejó de estimularme a intentarlo. Cada vez que tenía alguna duda, me guiaba para adelante.

Según parece, en China, eso de desamparar bebés con malformaciones es una situación muy recurrente, en verdad en 2014, las autoridades chinas estimaron que el 98 por ciento de los 566 mil pequeños en los orfanatos tenían una discapacidad.

Lo único que nos queda por decir es que Zou Hongyan es una mujer ejemplar que probó que el amor de madre puede romper cualquier barrera, si bien la ciencia afirme lo opuesto.

Compartir

Comentarios